A vueltas con los pactos postelectorales

Es bien sabido que los juristas somos unos “metomentodo”. Como diría mi abuela “valemos lo mismo para un roto que para un descosido”. Donde hay un asunto de interés, por pequeño que sea, allí estamos nosotros. Este blog, regentado por un jurista, no podía ser menos. Así que voy a comenzar metiéndome en un fregado ajeno, en este caso, de politólogos.

En estos momentos, las encuestas sobre las elecciones generales vaticinan un cuádruple empate entre PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. Se abre un nuevo escenario político donde PP y PSOE dejan de ser los actores principales y, Podemos y Ciudadanos (partidos de reciente creación asociados a lo que se ha dado en llamar “nueva política”) irrumpen con fuerza recogiendo el desencanto ciudadano.

Esta nueva escena debe estar dominada por las negociaciones y los pactos. Los representantes políticos, ahora, deberán tener la “cintura política” suficiente para alcanzar acuerdos que permitan la gobernabilidad ante la prácticamente segura ausencia de mayorías fuertes o absolutas.

El desencanto ciudadano proviene, entre otras muchas causas, de la desconfianza por el reiterado incumplimiento de los programas electorales. En los últimos años, hemos asistido incrédulos al espectáculo de un gobierno que hacía diego donde dijo digo. Esto ha tenido como consecuencia que comiencen a debatirse fórmulas y modelos que aumenten la vinculatoriedad de los programas electorales. Algunos políticos ya están tratando de dar respuesta a estas demandas ciudadanas, como es el caso de Guillermo Fernández Vara que ha registrado ante notario las 60 primeras medidas de su programa electoral comprometiéndose a abandonar la presidencia en caso de no cumplirlas en los primeros meses.

Así, y teniendo en cuenta el nuevo escenario que se abre, debemos plantearnos si las formaciones políticas deben decir a priori con qué otros partidos están dispuestas a pactar.

Creo que si las exigencias ciudadanas son cada vez más fuertes con respecto al compromiso de los partidos con sus programas electorales, parece que lo lógico es que estos también fijen, al menos, unas líneas generales de los posibles pactos post-electorales para que los ciudadanos no se sientan después engañados o defraudados.

El reflejo de cuales puedan ser los acuerdos que garanticen la estabilidad de los gobiernos será un punto que muchos ciudadanos tengan en cuenta a la hora de decidir su voto. Aunque, debe apuntarse que según datos de la encuesta realizada por Metroscopia para El País, publicada el 8 de marzo de 2015, la mayoría de los electores deja manos libres a la formación que votan para que pacte con quien estime oportuno. No obstante el dato señalado, esta no es una cuestión baladí y todos los actores saben que, en cierta medida será decisiva, de ahí que no quieran posicionarse.

Sin embargo, a pesar de las reticencias de algunos partidos a dejar claro con quién pactarían y con quién no, antes de las elecciones generales, sabremos, con bastante certeza las preferencias de unos y de otros, después lo que suceda en la votación de investidura de Andalucía y en las elecciones autonómicas y locales del 24M,. Sólo queda, pues, esperar.

3 comentarios en “A vueltas con los pactos postelectorales

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