500 partidos en la ACB

10928827_365797940286570_5240186300292151239_nCuando pasé de la cuna a la cama, mi padre, gran aficionado al baloncesto, colocó en mi primera habitación dos pósteres –suena mal pero ese es el plural admitido por la RAE –, uno de Larry Bird en los Celtics y otro de Drazen Petrovic en la Cibona de Zagreb. De su mano empecé a ser un apasionado del deporte de la canasta. Mucho ha tenido que ver en nuestra afición Luis Casimiro. Él vino desde Puertollano para entrenar al Don Benito, del que mi padre había sido presidente y, ahí surgió una amistad que aún perdura.

Aunque soy un forofo del Estudiantes, cada fin de semana sigo con atención lo que hacen los equipos entrenados por Luis. Siempre hemos sido fieles seguidores de los mismos, disfrutando con cada victoria y sufriendo con las derrotas. Ahora estamos animando al C.B. Sevilla, con el que está haciendo un gran temporada, para que conserve la categoría.

En la temporada 1992/1993, Luis se marchó al DYC Breogán como segundo entrenador de Ricardo Hevia en la ACB con jugadores como Perasovic, Riley o Borroughs. Después entrenaría, entre otros, al Alicante, en aquella potente EBA, en la que jugaba el Doncel de Villanueva de la Serena, del que nosotros éramos abonados. Mi padre le pasaba informes de los equipos, que todavía los conservo como oro en paño.

En la temporada 97/98 debutaría en la ACB, consiguiendo el título, con el modesto y siempre recordado TDK Manresa de Creus, Alston, Sallier o Capdevilla. ¡Qué gran alegría! ¡Cómo disfrute en las semifinales en las que ganó al Real Madrid!

Después de esa temporada se ha convertido, por méritos propios, en uno de los entrenadores clásicos de la ACB, pasando por los banquillos de Cáceres, Valladolid, Alicante, Fuenlabrada, Estudiantes – sí, de mi amado Estudiantes –, Valencia, Unicaja y Sevilla.

Siempre que hemos podido, nos hemos acercado a ver a sus equipos. Le debo decenas de entradas de cuando entrenaba al Fuenla y al Estu. De hecho, muchos de los últimos buenos recuerdos que tengo del Estudiantes son con él en el banquillo, jugando la Copa o disfrutando de estar en competiciones europeas.

A lo largo de todos estos años, se ha caracterizado por sacar el máximo partido a todos los jugadores y de construir equipos rocosos y peleones que nunca se dan por vencido. Así, es un referente para muchos otros entrenadores y aficionados.

De todas sus construcciones tácticas, me quedo con una que vi en un video de una entrevista que le hacían en la web de la ACB, por sus aplicaciones, también, en el día a día – aunque parezca raro –. Al ser preguntado como debía empezar una defensa, él contestó que “una buena defensa empieza con una buena selección de tiro”.

El año pasado tuvimos la suerte de tenerlo por Don Benito en un clinic organizado por Eulogio Martín y Julio Francisco Gómez, dos figuras del baloncesto dombenitense. Quedé impactado por la calidad de los ejercicios y la imaginación en su planteamiento. Así, al acabar le dije –que a él le gustó mucho –, que era sorprendente lo depurado que tenía la transmisión de los conceptos del juego.

Este fin de semana, Luis Casimiro alcanzará su partido número 500 en la ACB. ¡Felicidades, Luis! Espero y deseo que sigas entrenando muchos años y, si puede ser, que vuelvas a Estudiantes, a darnos, con la cantera, momentos de gloria o que, como desea mi padre, entrenes al Real Madrid. Estoy seguro, dados tus méritos, que tarde o temprano serás seleccionador nacional.

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