Un luchador con fama efímera.

Me fascinan las historias de héroes imperfectos, de triunfadores con debilidades, de victorias que son derrotas, de derrotas que sólo lo son a primera vista, de ganadores que siempre fueron perdedores y de perdedores que un día fueron ganadores. Y es que la gloria, la fama y el triunfo son efímeros. La historia también se ha escrito por guerreros que perdieron mil batallas o por generales que nunca ganaron una guerra.

Hoy traigo aquí el relato de un triunfador que vio truncada su carrera y tuvo que luchar por sobreponerse al traspiE54EC501-C4FB-8234-2A72F6B921D2B785és, mientras era olvidado por quienes antes le daban palmas y jaleaban sus triunfos.

Marcos Antonio Gómez era en el año 2005, momento del boom de Cayetano, el primer novillero del escalafón. En 2006 toreó en más de una veintena de ocasiones, cortando orejas y abriendo las puertas grandes de las plazas más importantes. Todo hacía pensar que estábamos ante una de las próximas figuras del toreo, pero poco antes de tomar la alternativa empezó a tener miedo escénico por un problema psicológico y no podía torear. Su corazón le pedía ponerse delante de un toro pero su cabeza no le dejaba.

En los siguientes dos años cambió las plazas y los paseíllos, por salas de espera y divanes. Logró sobreponerse, en solitario y sin apoderado, volvió a los ruedos en 2009, pero todo había cambiado. Los empresarios ya no se acordaban de él, dejó de estar en los carteles, preferían novilleros más jóvenes, y tuvo que esperar hasta el 2011 para tomar la alternativa.

En el mundo del toro, como en la vida, los triunfos de hoy serán olvidados mañana. Nadie se acordaba ygomeza de aquel espigado novillero que había atraído todos los focos seis años antes.

Marcos Antonio no abandonó su sueño. Cambió su natal Alcalá de Guadaira por Ampuero, montó un negocio, comenzó a jugar al fútbol y mataba el gusanillo del toreo en las capeas y festejos populares de Castilla y León.

El pasado domingo, 13 de septiembre, y aunque no lidió ninguna corrida en 2014, confirmó su alternativa en Las Ventas. Luchó contra los elementos sufriendo el olvido y la volatilidad de la fama y el triunfo.

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