Las formas como garantías del Estado de Derecho y de la democracia

La idea de que todo poder dentro de un Estado debe estar sometido a los límites de la Ley, como expresión de la voluntad popular, es una de las principales conquistas del Estado moderno.

Así, es en el marco del Estado de Derecho donde únicamente la democracia es posible. Por definición, el poder democrático es limitado. Esto tiene una fácil explicación. Los poderes exorbitantes, que campan a sus anchas, sólo producen violaciones de derechos y libertades –que en el Estado de Derecho se consideran fundamentales–, arbitrariedades e injusticias.

Tras esta breve introducción, quiero haceros ver que un Estado de Derecho, en una democracia, no debemos menospreciar la importancia de las formas.

La forma constituye una garantía esencial del Estado de Derecho. Únicamente si se respetan las normas, los procedimientos establecidos, tendremos la garantía de vivir en un Estado democrático y de derecho. En este contexto, es fundamental que se respeten las formas, tanto para dictar una ley como para detener a un ciudadano.

Os pongo un ejemplo, en relación con lo anterior, si se reuniesen en el hall del Hotel Palace o en la Plaza Mayor, ciento ochenta diputados –mayoría absoluta del Congreso de los Diputados– y emitiesen una declaración, todos y todas tendríamos claro que no es una ley. Esa declaración, sabemos, que no tendría efectos jurídicos, y que no obligaría a los jueces a la hora de aplicar las normas ni a los funcionarios para ejecutarla. Por mucho que representase a una mayoría social o expresase un clamor popular, no se trataría de una ley.

Al margen del procedimiento que se establece en la Constitución, no puede aprobarse una ley. Sin respetar las normas, ni las formas, no existen leyes, ni reglamentos, ni puede convocarse un referéndum o detener a una persona. Y es que sólo en el marco del respeto a las normas y a las formas, puede garantizarse la democracia y los derechos fundamentales y, evitar la existencia de poderes ilimitados.

Por mucho que las normas actuales no nos gusten, no podemos prescindir de ellas por la vía de hecho, saltárnoslas a la torera –que diría mi santa madre–, debemos ajustarnos para modificarlas o derogarlas a los cauces y procedimientos establecidos en el ordenamiento.

Solamente respetando las normas procedimentales, las formas, estará totalmente garantizada nuestra democracia. En un Estado de Derecho el fin no justifica los medios. Como ya se ha destacado, las formas son una garantía del Estado de Derecho y de la democracia.

Un comentario en “Las formas como garantías del Estado de Derecho y de la democracia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s