El Día del Trabajo sigue siendo un día de reivindicación

¡Feliz Día de las personas trabajadoras! No olvides que éste sigue siendo un día de reivindicación. Por mucho que traten de vendernos la moto con la liberalización del mercado de trabajo, debemos ser conscientes de que el Derecho del Trabajo cumple una importante función tuitiva del trabajador, que está en una posición de desventaja en la relación laboral. Su liberalización supone desprotección. Y si a ello le sumas que tras la crisis, se ha producido una rebaja de los salarios para ganar productividad, ser mileurista es ya un sueño imposible, con una política cortoplacista y que sólo lleva al aumento de la desigualdad, la situación no es nada halagüeña. Además, si a este cóctel, le añades las altas tasas de desempleo, el resultado está siendo que los trabajadores y trabajadoras se ven obligados a aceptar empleos cada vez con menos derechos, porque “hay mucha gente que lo haría por menos”, “esto es lo que hay, o lo tomas o lo dejas”. Así, por ejemplo, las horas extraordinarias no cobradas alcanzaron en 2015 su máximo desde 2008, cuando estalló la crisis, y esto ocurrió con menos horas trabajadas y menos ocupados que siete años atrás. Más de la mitad de todas las horas extraordinarias no fueron abonadas. Cada semana se trabajaron una media de 3,5 millones de horas fuera de la jornada laboral que no se pagaron.

El mercado laboral español está marcado por el signo de la precariedad, con unos altos niveles de contratos temporales y a tiempo parcial. En 2015, los contratos temporales rompieron un nuevo techo, pese a que el nivel de empleo es muy inferior al de antes de la crisis. Esta situación nos afecta especialmente a los y las jóvenes. En este sentido, debemos remarcar que el trabajo dignifica y tiene efectos más allá de proporcionar los medios económicos necesarios para la subsistencia de una persona, influyendo por ejemplo en su autoestima. En relación con la precariedad laboral entre la juventud, sus efectos se están infravalorando o no se tienen en cuenta. Uno de los principales hitos sobre el cualquier persona construye su proyecto de vida a largo plazo es el trabajo, pero con una inestabilidad tan potente, ¿qué proyecto de futuro podemos tener los jóvenes?

No me quiero extender demasiado, pero no me gustaría dejar sin denunciar otros problemas como el uso abusivo de los contratos en prácticas que vienen a sustituir a anteriores puestos de trabajo; la promoción del emprendimiento, que esconde la promoción del empleo por cuenta propia, disminuyendo los derechos del trabajador y mercantilizando la relación; el hecho de que el peso de las rentas laborales cae desde hace años a favor de las rentas de capital y se grava al trabajador con mucha más agresividad; la situación de la mujer en el mercado laboral, que debe trabajar 88 días más que sus colegas varones para cobrar lo mismo; o, la ausencia de verdaderas políticas de conciliación, con las que avanzaríamos mucho, entre otras cosas, en igualdad.

Como ves, y me dejo muchas cosas en el tintero, tenemos importantes retos por delante. Tenemos que luchar por dar valor y dignidad al trabajo, reconocer derechos y proteger al trabajador.

Un comentario en “El Día del Trabajo sigue siendo un día de reivindicación

  1. Yo, que toda mi vida laboral he sido trabajador por cuenta ajena, hasta que ahora y desde hace casi once años, trabajo el taxi y soy autónomo hago una valoración de los trabajadores con la “ventaja” de haber vivido las dos situaciones.
    Llevas razón, José L. cuando hablas de horas extras sin cobrar, salarios en precario, contratos tercermundistas, etc. pero ahora es lo que toca, aunque esté muy mal decirlo.
    Pero cuando empiecen a llegar las vacas gordas, si algún día llegan, tenemos que saber negociar esas mejoras laborales.
    La mejor negociación es la directa entre empleado y jefe/empresa.
    Ese es el mejor convenio colectivo que puede existir.
    Estas palabras son de un ex-jefe mío, y con el tiempo le acabé dando la razón.
    Pero el problema radica en nosotros mismos, los empleados, que nos volvemos cómodos, fieles y reticentes a hacer cambios de empresas por si acaso nos equivocamos.
    Yo, en su día me equivoque, y por esa falsa comodidad, fidelidad a la empresa y falsa estabilidad laboral, tras 19 años en la misma empresa, me despidieron con viento fresco, no valoraron nada todo el tiempo anterior, y os aseguro que tuve ofertas de trabajo que mejoraban la actual en ese momento, pero me relajé, y ese fue mi gran error.
    El día que por que mejore la situación económica, empecéis a tener la sartén por el mango (se lo digo a los asalariados) no lo dudéis. Presionar a la empresa, pedir mejoras y si no, a otra empresa que os lo mejore, aunque sea poco.
    El conformarse con lo que uno obtiene no es suficiente, y el empresario entonces se da cuenta que te tiene cogido por salva sea la parte.
    Ser valientes en el futuro, cuando esto mejore, pero ahora, toca tragar.
    Un saludo y suerte.
    Francisco Mateo, taxista en Madrid.

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