Una amiga/tía de la Siberia

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Foto aérea de Esparrogosa de Lares

El Guadiana llega a las tierras extremeñas de la Siberia –comarca sin entidad administrativa de la provincia de Badajoz, no la vayáis a confundir con la estepa rusa– serpenteando y encajonado entre los Montes de Toledo para ensancharse en el llano de Navalvillar de Pela. Así, son los ríos, Guadiana y Zújar, los que marcan la orografía de esta comarca que tiene cientos de kilómetros de costa dulce, que atesora una gran riqueza paisajística de dehesas, olivares, pastos, montes y embalses, que es el hábitat ideal de aves como las grullas y donde los humanos han convivido en armonía con la naturaleza durante siglos. Si no la conoces, prográmate y acércate un fin de semana, y si la conoces, supongo que, sin lugar a dudas, apoyas su candidatura para ser Reserva de la Biosfera.

Pero no venía hoy a hablaros de la Siberia, que sí que lo haré próximamente, sino de una amiga siberiana que cumple años. Veréis, mi madre que es maestra, ha estado rulando de destino en destino por la provincia de Badajoz y un curso, hace ya unos cuantos años, estuvimos viviendo en la Siberia, en Esparragosa de Lares, concretamente, en las faldas de la sierra que preside el castillo de Puebla de Alcocer, con la familia Altamirano-Cerrato, y de allí nos llevamos una gran amiga, Jose Altamirano. De aquella época son mis primeros recuerdos, cuidado por Andrea y Manoli, y también mis primeras fechorías, como cuando le solté a Gabriel “Movida” los perdigones de las jaulas–los que tengáis amigos cazadores, ya sabéis que este es delito grave–. Y a Esparragosa hemos vuelto, a las ferias de agosto con sus festejos taurinos en la plaza, al Chiringuito de La Movida o la romería de la Virgen de Lares, siendo ya una de nuestras patrias.

999559_482855645138235_1007858752_n.jpgRecuerdo, con más o menos nitidez, cómo llegaron a mi vida muchas de las personas que fueron o son importantes para mi. No obstante, no sé cuando llego Jose, porque siempre estuvo ahí, como amiga/hermana –que les gusta decir a ellas– de mi madre.

¡Feliz cumpleaños, Jose! Que sigas derrochando esa vitalidad, contagiándonos de tu alegría, que no te falten esas ganas de apoyar y ayudar a tu familia y amigos, que compartamos muchos mas paseos matutinos por la playa, que me hagas más veces ajo blanco –tenía que reivindicarlo– y que, por supuesto, sigas caminando junto con nosotros. ¡Qué cumplas muchos mas, amiga/tía!

Un comentario en “Una amiga/tía de la Siberia

  1. […] Mi madre, maestra, conoció la provincia de Badajoz de destino en destino. Allá por finales de los ochenta, y embarazada de mi hermana, me llevó a vivir a la Siberia. Hospedados con la familia Altamirano Cerrato, además de muy buenos recuerdos, nos trajimos grandes amistades esparragosetas. No hace mucho escribí aquí de ellas, porque, en concreto, Marijose –y Paco– son ya casi de fam… […]

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