A vueltas con el “caso Mejuto” y algunas vivencias personales.

Esta semana se ha conocido el fallo del Juzgado Contencioso-Administrativo número 1 de Mérida que ha dado la razón a María Jesús Mejuto frente al Servicio Extremeño de Salud que anuló la nota obtenida por la que anteriormente había sido Consejera de Sanidad en un examen de oposición. De esta forma, el juez ha ratificado ahora el 93,333 obtenido por la cirujana Mejuto, considerando que no se ha demostrado que “conoció o contó con el examen con carácter previo a la prueba” y tampoco ve acreditado “que hubiera una relación de amistad íntima” con el presidente del Tribunal de Selección.

Imagino que María Jesús estará contentísima con la sentencia que viene a darle la razón tras el proceso de difamación por parte del PP de Extremadura poniendo en duda su honorabilidad y profesionalidad. Pero el daño ya está hecho. Lo que han sufrido ella y su familia, víctimas de aquellos que consideran que la política consiste en desprestigiar, ya no hay forma de repararlo.

En estos tiempos en que no es popular defender a los políticos, máxime cuando no paran de conocerse casos de corrupción, debemos ser implacables en la lucha contra los corruptos sin olvidar que hay que instaurar los mecanismos necesarios para que aquellos que acusan infundadamente no se vayan de rositas.

Por la misma época, también, quienes acusaron a Mejuto, trataron de llevar a cabo otra campaña similar, si bien no les salió bien, contra una de las mejores personas que he visto en política, Lola Pallero. Qué paradójico, en lugar de gobernar como les correspondía se dedicaban a ensuciar el nombre de mujeres que ya ni siquiera estaban dedicadas a la actividad política.

En mi casa sabemos bien lo que se sufre con estas campañas. Mi padre ha sido objeto de varias acusaciones infundadas con el único objeto de desprestigiarle. ¡Qué casualidad que siempre fuese en prensa y nunca en los juzgados! La última vez, fue el año pasado por estas fechas, en la campaña de las elecciones locales. Una vez pasada la cita electoral nunca más se supo. ¡Vaya!

¿Cómo os sentiríais si buzonean en vuestra ciudad, de 40.000 habitantes, 20.000 panfletos anónimos ­–aunque no hay que pensar mucho para averiguar la autora o autor– con caricaturas, acusaciones falsas e insultos a tu hij@/herman@/marid@/padre o madre? Pues eso mismo hicieron y sí, así nos sentimos.

He maldecido en todas estas ocasiones que mi padre se dedicase a la política, pero después al viajar por Extremadura y encontrarme con multitud de personas, de distintos colores políticos que hablaban con mucho cariño de él, de que siempre tuvo la puerta del despacho abierta o una posible solución al problema, me sentía orgullosísimo y compensado por los malos tragos. Si bien, creo que la política no consiste en enmierdar al contrario sino en construir una sociedad mejor entre todos.

Así que María Jesús, me alegro mucho por ti y por tu familia. Espero que la sentencia venga a compensaros parte del daño que ya os han hecho. Además, que le voy a hacer soy algo iluso, deseo que quienes tienen esta forma de hacer política reciban una lección.

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