El vacío del día después

Hoy no escribo por necesidad. Lo hago por obligación. Imaginándome en una ruidosa redacción con los gritos del redactor jefe atronando y reclamando mi columna porque la edición se cierra. Estimulante ejercicio para alguien que cuenta entre sus vocaciones frustradas la de periodista.

No puedo más que empezar agradeciéndoos a todos y todas vuestras llamadas y mensajes tras mi último post. Gracias.

Un Jurista entre bambalinas sigue creciendo, con vuestra ayuda. La temática ha venido marcada por las circunstancias y los acontecimientos, pues esto no deja de ser una bitácora personal. Los rumbos dibujados en cartas de navegación son bonitos, pero en el mar hay niebla, tempestades o vientos que te hacen modificar el trayecto.

Me gustaría hoy escribir, pero no puedo, sobre el sistema de fuentes y el recurso de casación –pero a quién le interesa eso–, sobre algún bar especial, sobre la Playa de la Gaviota, sobre las tarjetas de crédito y el dinero electrónico o sobre un amigo que quiere ser cirilero de La Mortaja. No me sale. Habrá tiempo y posts.

Si hay algo jodido, con perdón, tras el suspenso –y los lectores opositores lo sabéis– es el vacío del día después. No tener nada que hacer. Que no te estén esperando tus fieles temas. Que puedas leer, por ejemplo, durante horas sin tener remordimientos por no estar estudiando. Y en esas ando, amigos, intentando llenar el vacío mientras decido –la cabeza me va a estallar– qué hago. Se admiten propuestas y se aceptan consejos. Aprovecho, de nuevo, para ofreceros mis servicios profesionales como abogado o economista.

Cambiando de tercio –nunca mejor dicho– os recomiendo, una de mis lecturas de esta semana, Lupe, el sino de Manolete de Carmen Esteban, algo más que una biografía y que una historia de amor. Manolete y Lupe Sino fueron una pareja especial en un país puritano, pacato e hipócrita.

Disfrutad el fin de semana.

La vida es emífera

Manolete

Una amarga derrota

“La derrota no es ningún drama. Las victorias se paladean mejor si se intercalan entre algunos fiascos”

Juan Tallón

Ni me apetece, ni me siento con fuerzas para escribir mucho pero no quería dejar sin agradecer el cariño y el apoyo que muchos “bambalineros” –así se define ya algún lector habitual de este espacio– me habéis dado.

Ayer no pudo ser. Os explico rápido. Una oposición consiste en exponer –cantar en la jerga opositoril– los temas correspondientes a las bolas que te tocan en suerte –sin posibilidad de descartar ninguna– en los tiempos prefijados. Así, cuando llegue al cuarto tema de los seis que me había tocado, me despisté con el tiempo del crono, que no paraba de correr al tiempo que yo no paraba de escupir artículos y doctrinas, e hice el tema del título de crédito en siete minutos y medio en lugar de los doce prefijados. Si bien, mi ejercicio estuvo dentro del tiempo reglamentario y las sensaciones tanto mías como de mi preparadora eran buenas, el Tribunal me dio un 27 y me quede rozando el tan ansiado 30 que marca el aprobado.

Os engañaría, y no quiero, si os dijese que estoy contento. Estoy jodido pero animado de esta salgo. Perdí dándolo todo, con carácter y garra y las enseñanzas han sido muchas y se valorarán mejor pasado un tiempo. Hasta aquí puedo decir, que tampoco quiero hacer un striptease emocional.

Contaba, no hace mucho, mi admirado, Juan Tallón, en un delicioso artículo –del que procede la cita de cabecera –, sobre los éxitos y los fracasos, a cuenta de la derrota del Madrid con la Juventus, que tras coleccionar sobresalientes, el día en que suspendió una asignatura, acabo en el psicólogo. Yo, que acumule sobresalientes, matriculas e hice dramas con notables, tengo ahora que asumir este “fracaso”. Lecturas, playa, familia y amigos serán la receta.

No sé que será de mi en los próximos meses y tampoco voy a decidirlo de manera precipitada. Veremos. No obstante, si necesitáis un abogado bueno, bonito y barato, ya sabéis donde ando.

A todos y todas las que me habéis apoyado, dado ánimo, llamado y escrito, deciros que muchas gracias. Con vuestro calor las penas son menos. Disculpad que no os haya contestado con la presteza que merecéis, lo haré en los próximos días.

Y, sobre todo, GRACIAS, a mis padres, a mi hermana, a mis amigos incondicionales que siempre están, que afortunadamente son muchos y a mis preparadores –unos excepcionales mozos de espada– por el cariño, la confianza y las fuerzas.

La primera gran tarde ha llegado, deseadme suerte.

Después de muchas horas de estudio, con un ingente esfuerzo, una inacabable ilusión y férrea constancia, el día dos de julio, salvo cambio de última hora, haré el primer examen – de un total de cinco – de las pruebas de acceso al Cuerpo Superior de Letrados del Tribunal de Cuentas.

Los que frecuentáis Un Jurista entre bambalinas – los parroquianos de esta tasca – ya sabéis que me gustan los símiles y metáforas deportivas y taurinas para explicar e ilustrar situaciones o problemas. Pues bien, tengo por delante cinco tardes de confirmación de alternativa en Las Ventas con toros muy exigentes. Sólo me vale abrir la puerta grande. Cuando pase todo esto, si va bien, os explicaré un poco más cómo es un proceso de oposiciones y qué es y qué hace un Letrado del Tribunal de Cuentas.

Mi zona de entrenamientos
Mi zona de entrenamientos

En las próximas dos semanas, toca encerrarse – mas si cabe – para torear mucho de salón, es decir, recitar temas como un loco, con el objeto estar preparado y llegar a punto a la tarde del dos, en la que habré de torear seis morlacos en 75 minutos. A aquellos que me estimáis, os ruego que recéis y pidáis por mi a los Dioses, Santos, Vírgenes o en lo que sea que creáis para que tenga suerte. No obstante, yo voy a darlo todo y saldré a recibir a porta gayola.

Durante el último par de meses, este espacio me ha servido de vía de escape y de contacto con la realidad exterior a mi habitación. Os agradezco la acogida –más de 15.000 visitas– vuestros comentarios, colaboraciones y críticas. Las próximas semanas voy a dejar esto un poco abandonado por causa de fuerza mayor. Volveré en Julio, ya tengo preparados contenidos, proyectados varios post y diversas entrevistas pendientes.

Cuidaos y sed buenos. Vuelvo pronto y espero que con buenas noticias. ¡Ah, y no os olvidéis de pedir por mi!